El perro en el coche: cómo viajar sin que el coche lo pague

El perro en el coche: cómo viajar sin que el coche lo pague

El primer viaje largo con perro suele salir bien. El problema llega después, cuando abres el coche y descubres pelo incrustado en la tapicería, un arañazo en el cuero del asiento y un olor que no se va con ambientador. Todo eso se evita con dos o tres decisiones tomadas antes de arrancar.

Primero, lo legal

En España el perro debe ir sujeto de forma que no pueda interferir en la conducción ni convertirse en un proyectil en caso de frenazo. Los sistemas habituales son el arnés con cinturón, el transportín anclado o la rejilla divisoria. Antes de un viaje largo, consulta la normativa vigente en la web de la DGT, que es la fuente que manda y la que se actualiza.

Al margen de la multa, la razón de peso es física: un perro de 20 kg suelto en un frenazo a 50 km/h golpea con una fuerza de varios cientos de kilos. Le pasa a él y le pasa a quien vaya delante.

Proteger el asiento: la funda va primero

La mayoría de la gente compra la funda después del primer estropicio. Es el orden equivocado, porque el pelo que se ha clavado en un asiento de tela ya no sale del todo y una rozadura en cuero no se deshace.

Nuestra funda de asiento es de tipo hamaca: se ancla a los dos reposacabezas y cubre el asiento trasero completo formando una cubeta. Esa forma importa por dos motivos. Cubre también el hueco entre los asientos delanteros y traseros, que es donde el perro mete las patas y donde acaba todo el barro. Y al ser cerrada por los lados, evita que el perro se cuele hacia delante en una curva.

Es impermeable, así que el agua de un día de lluvia o de playa se queda encima y se limpia de una pasada, y es lavable a máquina cuando toca a fondo. Si necesitas el asiento entero para personas, se desmonta en menos de un minuto.

Lo que hay que mirar al elegir funda

  • Que sea impermeable de verdad, no «resistente al agua». La diferencia se nota el primer día de lluvia.
  • Anclajes a los dos reposacabezas y, si puede ser, correas bajo el asiento. Una funda que se desplaza no protege nada.
  • Aberturas para los cinturones, imprescindible si usas arnés con cinturón o si algún día viaja alguien detrás.
  • Antideslizante por debajo. El perro necesita apoyo para no ir compensando cada curva con las patas.

El agua: el detalle que arruina más viajes

Un perro que viaja se deshidrata más rápido de lo que parece, sobre todo si jadea por nervios. Y parar en un área de servicio a buscar un cuenco es incómodo cada vez.

La botella portátil resuelve esto en el propio coche: se pulsa un botón, sale agua a un cuenco integrado y el agua que no bebe vuelve al depósito en lugar de acabar en el asiento. Está en 300, 350 y 550 ml; para viajes largos o para perro grande, la de 550.

Como norma, para en una que se estire cada dos horas y ofrécele agua aunque no la pida. Y nunca lo dejes dentro del coche parado al sol, ni cinco minutos: un coche cerrado en verano pasa de 30 a 50 grados en un cuarto de hora.

El pelo: quitarlo al bajar, no al mes siguiente

El pelo de perro en tapicería de coche es especialmente difícil porque se clava en vertical entre las fibras. Un aspirador de mano lo mueve pero no lo saca; hace falta arrastre.

El rodillo reutilizable funciona por fricción, sin adhesivos, sin recambios y sin pilas: pasas, el pelo se acumula en un depósito interno, abres, tiras y sigues. Guardado en la guantera, hace que limpiar el coche al bajar sea cuestión de un minuto en lugar de una tarea pendiente.

Los tres —funda, botella y rodillo— van juntos en el Pack Coche, que es exactamente lo que acabas comprando por separado a lo largo del primer verano.

El perro que se marea

Es más frecuente en cachorros y muchos lo superan al crecer. Lo que suele ayudar:

  • Viajar con el estómago vacío o casi, sin comida en las dos o tres horas previas.
  • Ventilar, con una ventanilla algo bajada para igualar presión.
  • Que vaya mirando hacia delante y no de lado.
  • Empezar con trayectos de cinco minutos que acaben en algo bueno —un parque, no el veterinario— para que el coche deje de ser una mala noticia.

Si con eso no basta, habla con tu veterinario antes de un viaje largo. Hay opciones, pero no es algo que deba recomendarte una tienda.


¿Dudas sobre si la funda encaja en tu coche? Escríbenos a hola@nuvorashop.es con el modelo y te lo decimos antes de que compres.